domingo, 10 de julio de 2011

Soy fugaz.


Soy una foto en blanco y negro. Un dibujo a carboncillo. Una tarde de lluvia en el sofá. Soy una mezcla de sonrisas de distintas personas. Soy un dieciocho de abril. Soy un libro sin acabar. Soy aquel amor que se esconde pero del que ama incondicionalmente. 
Yo soy de esas que siguen locamente enamoradas de las poesías de Bécquer, que a base de caricias con el ritmo de las palabras atadas a la maravilla de la poesía, han rozado esa sinfonía que tenemos los que amamos el arte, devolviendonos la letra que le faltaba a la música del corazón. 
Soy mil y un atardeceres en el mar. Soy una soñadora, que dibuja historias con las palabras. Yo soy yo, y mis circunstancias.

viernes, 1 de julio de 2011

Cosquillas en el corazón.

Resulta extraño escribir sobre ti, sobre mi, sobre algo que no es mío del todo. Pero aún así la única cosa que ronda mi mente y consigue sacar una pizca de alegría a esta monotonía de días sin nada que hacer, eres tú. Eres esa persona que nunca crees que podrías conocer. Ahora juego con el azar para que me haga tropezar con tu mirada y que tu sonrisa haga buenas migas con mi corazón. A que por casualidad te suene el móvil y sonrías al ver mi llamada perdida. Que así, sin esfuerzo, llenes mi corazón de esa música que has traído contigo, dejando mi lucidez difuminada con tu sonrisa. A que mis cosquillas busquen tus dedos y ambos fusionen el amor. 
A que tú y yo dejemos de ser dos seres independientes, y pasemos a formar uno solo. 

viernes, 24 de junio de 2011

Caminar de puntillas.

Quiero construir un futuro sostenible. Mecerme en el presente tibio y recordar el pasado en blanco y negro. Rememorar tiempos azulas y pintar atardeceres naranjas. Sonreír aunque cueste y caminar segura, sin dudar de mis pasos. Retirarme a vivir entre mis poesías y palabras mezcladas con recuerdos. Soñar durmiendo y hasta despierta. Tirarme al vacío y dejarme llevar; que el aire se mezcle con mi pelo y que el destino me arrastre sin darme cuenta de ello. Arañar cualquier oportunidad que se presente y exprimirla hasta que no quede ni una gota, y quedarme con un buen sabor de boca. 
No quiero ni amor peliagudo ni aquel que araña y pica. Ni del que duele. Digamos que una mezcla dulce y salada. Que sea tierno y cariñoso y a la vez excéntrico. Que no sea amargo. Que sea azul cielo y rojo pasión. Ni verdes ni amarillos chillones. Utilicemos los colores pastel y tiñamos el mundo de arco iris. Que no se gaste en una cerveza y que dure más de cuatrocientas noches. Que le mires, te mire, y te tiemblen las piernas sin remedio. Y que así, de repente, te regale la Luna ya sea o no catorce de febrero. Que el amor no entiende de fechas. No importa si es dieciséis de abril o martes trece. Si el cielo tiene nubes o esta pintado de arco iris. Si hay rosas o margaritas. El amor es amor en todas las épocas del año. Del 1 de Enero al 31 de Diciembre. Todos los días. Con sus más y sus menos. Pero es así. O lo tomas o si no lo haces puede que mañana no esté y te arrepientas. Por eso quiero no quiero un futuro de reojo y que pase ante mis ojos sin que yo pueda pararlo. Quiero vivir en él, contigo o sin ti, pero conmigo dentro.

sábado, 11 de junio de 2011

La guinda de la vida.

Admiro a los poetas que definen el amor como una extremidad que adhiere a nosotros  a lo largo de los años.  Lo critican, lo añoran, lo desean, se asombran con su capacidad de atracción semejante a la de un imán. Lo exaltan entre romances de verano y atardeceres de invierno. Mezclándolo de vez en cuando con alguna tragedia o percance que dé ese toque melancólico y amargo para rematar el final con sonrisas dulces.  
Los poetas o escritores juegan con los toques cotidianos para hacernos creer que formamos parte de esa historia. Nos enseñan a entender que el amor no es fácil, pero que una vez conocido es imposible desprenderte de él.