Quiero construir un futuro sostenible. Mecerme en el presente tibio y recordar el pasado en blanco y negro. Rememorar tiempos azulas y pintar atardeceres naranjas. Sonreír aunque cueste y caminar segura, sin dudar de mis pasos. Retirarme a vivir entre mis poesías y palabras mezcladas con recuerdos. Soñar durmiendo y hasta despierta. Tirarme al vacío y dejarme llevar; que el aire se mezcle con mi pelo y que el destino me arrastre sin darme cuenta de ello. Arañar cualquier oportunidad que se presente y exprimirla hasta que no quede ni una gota, y quedarme con un buen sabor de boca.
No quiero ni amor peliagudo ni aquel que araña y pica. Ni del que duele. Digamos que una mezcla dulce y salada. Que sea tierno y cariñoso y a la vez excéntrico. Que no sea amargo. Que sea azul cielo y rojo pasión. Ni verdes ni amarillos chillones. Utilicemos los colores pastel y tiñamos el mundo de arco iris. Que no se gaste en una cerveza y que dure más de cuatrocientas noches. Que le mires, te mire, y te tiemblen las piernas sin remedio. Y que así, de repente, te regale la Luna ya sea o no catorce de febrero. Que el amor no entiende de fechas. No importa si es dieciséis de abril o martes trece. Si el cielo tiene nubes o esta pintado de arco iris. Si hay rosas o margaritas. El amor es amor en todas las épocas del año. Del 1 de Enero al 31 de Diciembre. Todos los días. Con sus más y sus menos. Pero es así. O lo tomas o si no lo haces puede que mañana no esté y te arrepientas. Por eso quiero no quiero un futuro de reojo y que pase ante mis ojos sin que yo pueda pararlo. Quiero vivir en él, contigo o sin ti, pero conmigo dentro.
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